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La historia de “La maquinita” de Apizaco

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Con el paso de los años se ha convertido en un ícono de la ciudad que recuerda con orgullo las épocas ferrocarrileras.

En los años 40 la industria del ferrocarril era una potencia a nivel nacional, ya que era el medio de transporte y el sustento para miles de familias del país, una de las ciudades más importantes para esta industria era Apizaco, ciudad que contaba con cerca de 3,500 trabajadores relacionados con los ferrocarriles en distintas áreas, como: especialistas patieros, maquinistas, truqueros, hojalateros, carpinteros, electricistas, pintores, torneros, tapiceros, además de las especialidades como peón de vía, herreros, supervisor, puentes y edificios, albañiles, maestros y mayordomos.

En el año de 1945 comenzó la transición de las máquinas de vapor a las máquinas que funcionaban con diésel, siendo hasta el año de 1960 que las primera máquinas fueron considerada como chatarra, solo algunas máquinas fueron rescatadas y donadas por la empresa de Ferrocarriles Nacionales de México, gracias a una petición de los trabajadores, una de ellas la “212”, ahora conocida como “la maquinita”.

5 de mayo de 1964, fecha en que se trasladó ante la mirada de cientos de pobladores qué, sin saber, presenciarían un acontecimiento histórico, se tuvo que construir una vía provisional para poder desplazarla a su destino final, El recorrido fue muy emotivo, muchos ferrocarrileros, viejos y nuevos lloraron, porque cuando la máquina llegó a su destino final, su caldera ya casi no tenía presión, no funcionaba bien,  tuvieron que alimentarla con mucha leña, pero igualmente no alcanzaba la presión necesaria para mover su cuerpo de acero. Tuvieron que quemarse estopas empapadas de aceite y petróleo para generar el vapor suficiente para mover sus ruedas.

El maquinista que la trasladó a su último viaje fue Ismael Brito, mismo que será recordado por el suceso; al querer hacer sonar el silbato se dio cuenta que tenía poco vapor y el sonido que desprendía hacía parecer un quejido, la época de los ferrocarriles se acaba.

Con el correr de las décadas, la mala administración de las redes ferroviarias, el auge del automóvil y la construcción de autopistas llevaron a la suspensión del tren como medio de transporte de pasajeros.

En el año 2015 se implementó un trabajo de reconstrucción en la glorieta, se pusieron luces y fuentes para darle vida al monumento.

La historia de “La Maquinita” es la historia de la vida misma, del cambio, de la evolución tecnológica que obliga a los trabajadores a capacitarse, a actualizarse y  muchas veces directamente deja gente sin trabajo. 

Información: Pata de Perro Blog de viajes.

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